miércoles 21 de julio de 2010

Bernard Rappaz abandona la huelga de hambre

Hace unas semanas informábamos sobre el precario estado de salud de Bernard Rappaz, el campesino del cáñamo, en huelga de hambre para protestar por su situación frente a las leyes suizas.
Hoy por fin llega la noticia desde el país helvético de que Rappaz ha interrumpido dicha huelga de hambre tras la decisión de Esther Waeber-Kalbermatten - directora del Departamento de Seguridad, Asuntos Sociales e Integración del Cantón de Valais - de proceder a un severo arresto domiciliario. La razón es que Rappaz se encontraba desde principios de la semana pasada en un hospital de Berna debatiéndose entre la vida y la muerte, asistido por unos doctores que tras considerar su caso rechazaron suministrarle una alimentación forzosa.
Para Esther Waeber-Kalbermatten se trata de asegurar que el agricultor permanezca con vida hasta su próxima comparecencia judicial a finales de agosto y no quiere que se hable de "chantaje" por parte de Bernard Rappaz hacia el sistema jurídico suizo.

Sin embargo, el escandalo en Suiza está servido...para el partido SVP, derecha conservadora líder en la Asamblea Federal de Suiza, no existe piedad alguna. Su miembro del Consejo Nacional Oskar Freysinger ha declarado en una entrevista que Esther Waeber-Kalbermatten (del partido socialista suizo) se ha "acojonado" y que este caso puede sentar malos precedentes:
"Es increible que esta señora incluso le haya ido a visitar a la carcel. No se ha percatado que Rappaz está jugando con ella. [...] Yo le hubiera alimentado de manera forzosa tan pronto como hubiera perdido la conciencia, pero después de todo hay que decir claramente que si lo que quiere es morir, ese es su problema.[...] Rappaz no cuenta con simpatías entre la población, con la excepción de algunos círculos de "fumetas". El gobierno y especialmente el partido socialista SP van a sentir la furia y la crítica de la gente."

Y así de nuevo volvemos a montar un tinglado político (Derecha vs. Izquierda) con el Cannabis en el centro de las miradas. Estimado Sr. Freysinger, aquí el mayor delito es el que se cometió hace unas cuantas décadas prohibiendo y criminalizando esta planta de cultivo de la que la humanidad entera ha sabido aprovecharse a lo largo de los milenios de su historia. Su furia mejor canalícela hacia los lobbys de la industria farmacéutica, textil, etc. etc.

FUENTE: Neue Zürcher Zeitung

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